SuperHandball Magazine en MLA
Groenlandia 2018 11/4/2018

¿Casualidad o causalidad?

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Román Bravo

Reconozco que soy un poco mal pensado. Es algo que tengo en mi naturaleza periodística. Siempre hay que desconfiar. Por ahí a ustedes también les pasa en esta situación que les voy a plantear. Con la Panamericana dividida, viviendo la pelea Mario Moccia – Hassan Moustafá a flor de piel y sin solución en el tema PATHF, al menos en lo que a justicia extra handbolera atañe, el clima en la América balonmanera está un poco espeso. Hoy tenemos a un presidente mexicano, cuestionado por sus pares, muy cercano a la IHF, liderando la nueva “zona norte” del continente, y a un español, (sí, español) mano derecha de Moustafá, para dirigir el cono sur de nuestro amado deporte. O sea, un americano mirado de reojo por otros americanos (algunos lo tildan de “traidor a la tierra”) y un europeo, con muchos e indudables pergaminos, que cae con el paracaídas en el otro lado del gran charco y que, desde el vamos, genera polémica.

Pero claro, la sombra de la IHF es muy larga. Y lo político llega inexorablemente a lo deportivo. A pocos meses del Panamericano de Groenlandia, ese que clasificará a tres equipos para el Mundial 2019, apareció Cuba en escena. No solamente para disputar su camino olímpico, algo que venía realizando ya, sino también con el objetivo de volver a los primeros planos del handball mundial. Bueno, en una gran nota a Handball de Primera, el presidente de la federación cubana reconoció que existe ayuda económica por parte del organismo liderado por Moustafá para que su equipo nacional dispute los torneos americanos. Además, dejó en claro que Cuba está de acuerdo con la separación continental propuesta por el máximo ente handbolero. Llegó la chance. Los cubanos eran dueños de una gran materia prima y ahora disfrutan de inversores externos. 

A ver, que los caribeños se rearmen para pelear fuerte es algo que se esperaba en algún momento. Pero que ese momento sea éste, en donde el máximo torneo continental será más peleado que nunca (Chile es subcampeón y nosotros nos metimos por la ventana al mundial 2017), cuando la relación Argentina – IHF es pésima y el lema sagrado reza “si apoyás a la FIFA del handball, la FIFA del handball te apoya”, la postura hace ruido. Da la sensación, queridos amigos, y acá dejo mí parecer, que además de potenciar a una gran selección que andaba “dormida”, si la IHF puede ponerle palos en la rueda a Los Gladiadores, con la figura de Mario Moccia como blanco para los dardos, mucho mejor.

Como amante del handball celebro poderosamente la aparición de Cuba. Me encanta. Amo que el continente sea cada vez más competitivo. Eso está fuera de discusión, que no se enoje algún amigo del Caribe. Lo que me suena raro es que justo pocos meses después de la ruptura de la PATHF, con la operación de desprestigio a Mario Moccia por parte de Moustafá incluida, una potencia continental vuelve a hacerse fuerte con la ayuda económica de la misma IHF, complicando claramente a la Argentina, entre otros países, en su clasificación al mundial. Porque algo acá está claro. A Brasil, hoy un escalón por encima de todos, esto no le afecta demasiado, por lo menos a priori. Pero a Groenlandia, organizador y verdugo de Argentina en 2016, a la Chile de Garralda y a Los Gladiadores de Cadenas les pone el pasaje a la Copa del Mundo cuesta arriba. Y seamos sinceros, ¿quién de esos tres equipos tiene más presión para ir al Mundial? Yo sumo uno más uno y la cuenta me sigue dando dos…

Alguno pensará que faltan argumentos sólidos para demostrar que la IHF quiere complicar (o bajar) a la Argentina del mapa mundial. Mientras tanto, Moustafá ya borró de ese mismo mapa al máximo edil argentino, o al menos eso parece. Viendo el historial de manejos de Hassan, me suena hasta lógico que ahora le tienda una mano a un rival directo de nuestro seleccionado. No digo que ese sea el principal motivo de la ayuda económica, pero de yapa le viene bárbaro.

¿Está mal que ayuden a Cuba? Para nada. Es más, celebremos juntos la vuelta de los compatriotas de Rolando Uríos, Julio Fis y otras tantas grandes estrellas. Un país tan grande en este deporte, con una historia tan rica, debe siempre estar en lo más alto. Sumar nivel, elevar la vara competitiva les viene bárbaro a todos. El ruido llega por otro lado. Es un riesgo que Argentina no esperaba. Si Chile o Groenlandia no van al mundial la noticia no será tan grande como si no clasifica la albiceleste. 

¿Argentina tiene opciones de ser campeón? Sí, claro. También puede clasificar sin sobresaltos y hasta sufrir como en Tecnópolis 2016. Y obvio, existen las chances de quedarse fuera de Alemania/Dinamarca 2019. Nuestra selección no es cabeza de serie. Puede tocarle Brasil y Cuba en el grupo. No va a ser sencillo, es el Panamericano con más nivel de los últimos años. La sede es Groenlandia, el equipo que le ganó a la Argentina de visitante. Brasil es el candidato número uno y Chile viene fuerte, con la medalla de plata colgando. Ahora la IHF se encargó de que Cuba pueda estar con sus máximas figuras. No pensemos que Nuuk será un paseo para el equipo de Manolo.

Para los que aseguraban que la cuestionada imagen de Mario Moccia, presidente argentino enfrentado con Moustafá, iba a traer problemas para nuestro deporte, acá pueden encontrar consecuencias. Estarán los que piensen que no hay nada de eso, que solamente son elucubraciones mías. Cabía la posibilidad de algún pase de factura a nuestra confederación tras la pública pelea. Para mí, este es uno. No creo, lamentablemente, que sea el último. Cuando la política es tan pesada, la mayoría de las veces gana el más poderoso. Ojalá, en la cancha.

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