SuperHandball Magazine en MLA
Historias de Handball 6/12/2006

"Los por qué de mi tía Eulolia"

Enviar Artículoenviar artículo

Prof. Eduardo Ferro

Ensayo en forma de cuento para entender el Balonmano. ?Vamos - dijo mi tía Eulolia, aburrida en casa después de lavar los platos, pues quería ver ese juego llamado Balonmano. Entramos al estadio: el griterío, las luces, los colores de las camisetas, los chirridos de las zapatillas en el piso y los agudos pitazos de los árbitros, sorprendieron su pasiva actitud de ama de casa. Tomó asiento en la tribuna popular. Estaba por terminar el penúltimo partido de la serie. Ella, ansiosa, pretendía que en esos cinco últimos minutos le explicara cómo se juega: - ¿Qué equipo gana? ¿Cuándo vale el gol? -. Y así comenzaron todos los por qué. ?Tía, no puedo enseñarte reglamento, táctica, técnica, estrategia, tan rápido.- ?Bueno, en el próximo partido me vas explicando. - Primer tiempo ? ¡Qué caballeros!, se saludan entre rivales en la mitad de la cancha, también todos saludan a esos dos señores de negro? ¿Deben ser los árbitros, uno titular y otro suplente, no es cierto Eduardito?- ?No tía, se juega con dos árbitros.- ? ¡Dos árbitros!, ya sé, uno cada tiempo.- ? ¡No!, los dos dirigen todo el partido.- ? ¿Y están de acuerdo cuando cobran?- ? ¡Nunca!, pero uno se subordina al otro, o se hace el zonzo y mira para otro lado, o asienta con la cabeza.- ? ¿Como Chirolita?- ?Sí tía, como Chirolita.- ? ¿Perdieron algo los jugadores?- ? ¿Por qué tía?- ? ¿No los vés?, todos juntos agachados en círculo? ¿Qué buscan?... ¡Ah!, ya deben haberlo encontrado, mirá cómo gritan y qué contentos se ponen.- ?Tía, es el hurra, el grito de guerra, y sirve para...- ?Bueno, bueno, callate que comenzó el partido.- ?¿Por qué le muestra esa tarjeta amarilla?- ?Advertencia.- ?¿Advertencia a qué?- ?A que no cometa más infracciones.- ?¡Ah!... ¡Pero las sigue cometiendo!... ¿Lo saca de la cancha por ser peronista?- ?¿Qué?- ?Sí, por ser peronista, no ves la mano levantada con los dedos en V. Ese hombre debe ser de los viejos gorilas antiperonistas que todavía quedan. ¡Bombero, bombero!- ?No tía, eso significa dos minutos afuera, nada más.- ?Entonces juegan con uno menos, ¿verdad?- ?Verdad tía.- ?Ves, es un bombero antiperonista. Tiene razón el muchacho que le protesta... y le protesta... y le protesta? Pero es obediente, aunque bastante enojado se va afuera nomás. Y sigue protestando. ¡Ves que tiene razón! Sus compañeros lo apoyan, lo hacen sentar para que no se ponga más nervioso.- - Si tía, justo en el banco para que no se ponga más nervioso.- ?Eduardito...- ?¿Qué?- ?De algo me estoy dando cuenta: ¡A los árbitros no los quiere nadie! Si no los insultan de un lado de la tribuna los insultan del otro, se turnan. ¡Qué inteligentes son los espectadores! ¿Será para no cansarse de insultarlos durante todo el partido?... Además me doy cuenta por lo que dicen, que conocen también a buena parte de sus familias; de quién es hijo, los atributos de la hermana, y sobre todo, los motes que los caracterizan tan bien: petizo, pelado, ciego. ¡Qué divertido, me gusta, me gusta Eduardito!.- -Esperá tía, esperá que se caliente el ambiente. Todavía no viste nada.- ¿Quiénes son esos señores sentados en esa mesa que tan atentos controlan un tablero?... ¿Juegan ajedrez?- ?¡No tía!, marcan los goles.- ?¿Por qué, sí marcan los goles, los árbitros detienen el juego y van a pedirles consejos? Eso no es justo.- ?¡No tía!, no le piden consejos, esos señores son los dirigentes.- ?¿Dirigentes?... ¿Para qué quieren los que juegan dirigentes? El finado tío decía que los dirigentes no dejan jugar, matan el juego; porque como ellos nunca jugaron, no entienden lo que se siente, complican todo.- ?Eso es verdad tía, complican todo.- ?Eduardito, ¿por qué ese reloj grande amurado en la pared funciona al revés? ¿Esperan el día D?- ?¡No tía!, indica el tiempo que falta. Se juegan dos tiempos de treinta minutos cada uno.- ?¿Quién es ese señor que camina de un lado al otro, gira como loco sobre los pies, mira para abajo, le habla al piso, gesticula, se rasca la cabeza, patea, y siempre está enojado?.- ?El entrenador, tía.- ?¿A veces se arrodilla para rezar?- ?¡No tía!, es para ver de abajo el partido.- ?¿De abajo, y por qué no se sienta?- ?Porque el banco está que arde.- ?Eso no lo entiendo; hace un segundo saltaba de alegría, ahora berrincha como un loco. La mayoría de las veces no les habla a los jugadores, con ellos se mueve por señas, pero les habla a los árbitros? ¿Qué les dice? Ah, ya sé, no me digas, colabora para dirigir en forma justa el partido, ¿verdad?- ?Si tía, sobre todo en forma justa. Los tranquiliza con palabras amenas para que no se equivoquen.- ?Si sabe tanto ese hombre, por qué no dirige y juega al mismo tiempo en vez de protestar todo.- ?Porque no puede hacer ni lo uno ni lo otro. ¿Por qué crees que es entrenador?- ? ¿No sabe?... ¡Ah!, entonces es fácil ser entrenador, siempre critica y critica y nunca hace nada? ¡Mirá!, se estira hacia adelante como una garza para que lo escuchen mejor. Que entre a la cancha y les diga en la cara lo que tiene que decir en vez de hacerlo desde afuera. ¡Cobarde! Yo también, si detrás de mí tengo a seis o siete grandotes digo lo que se me da la gana. ¡Qué vivo!- -No puede entrar a la cancha, ya desde afuera es muy molesto. Imaginátelo adentro.- -¿Quiénes son esos señores que están sentados a su lado, le hablan al oído, acarician a los jugadores y usan ese desodorante?... Claro, por como transpiran los muchachos debe haber un olor en ese banco.- ?¡Esos son los asistentes!- ?¿Asistentes? Aguateros los llamaba el finado tío, ¡aguateros! ¿Para qué quiere asistentes el entrenador, si en la tribuna de su equipo todos son asistentes?- -Si, pero asistentes de fin de semana, sin responsabilidad. Gritan gratis.- -Eduardito, esto sí que no lo entiendo. ¿No se juega con las manos al Balonmano?- -Si, claro.- -¿Por qué entonces siempre grita?: ¡defender con las piernas!, ¡más piernas! Pobres muchachos, si da consignas tan contradictorias, ¿quién lo entiende?- -Porque para defender hay que correr, estar bien parados; el cansancio se siente en las piernas tía. Sin piernas fuertes no se puede jugar con las manos.- -Decime, ¿quién es ese pobre muchacho que se para como un espantapájaros para que le peguen todas las pelotas? Menos mal que la mayoría, si no todas, terminan en esa red que está atada a esos tres postes, porque sino, no aguantaría tantos pelotazos.- -Es el arquero tía.- -Qué perversa es la gente, cuando le pegan con la pelota lo felicitan.- -Porque las ataja tía.- ?¡Qué personalidad tiene!, no deja que ninguno se acerque al lugar que él ocupa, le tiran de lejos, y cuando se caen adentro de ese semicírculo salen corriendo.- -No pueden pisar ese lugar tía, es el área.- -¿Siempre se enoja con sus compañeros cuando la pelota entra al arco? ¿Por qué con sus compañeros, si ellos no le tiran la pelota? ¿No debiera ser al revés, yo me enojaría con los que me tiran, no con los que me defienden?- -Ya te voy a explicar por qué se enoja, tené paciencia. - -Eduardito, este juego es de locos. El reloj funciona al revés, al arquero lo felicitan cuando recibe pelotazos, y cuanto más cerca y más fuertes, más lo felicitan. Los zurdos juegan del lado derecho y los diestros del izquierdo. El entrenador transpira más que los jugadores. Juegan la pelota con las manos y les gritan ¡piernas, piernas! Y a los pobres muchachos que están en la cancha no se les escucha decir ni una palabra. ¡Pobres víctimas de la locura colectiva!- -Primera reflexión inteligente tía. En menos de media hora. ¡Brillante!- -Por lo que llevo visto, acá todos saben mucho de Balonmano, menos los catorce jugadores que están en la cancha; claro, ellos juegan nomás, no pueden criticar, están aprendiendo, los que saben están en la tribuna. - -Segunda reflexión inteligente tía. - Terminó el primer tiempo. Dejé a mi tía sentada y salí del estadio a tomar un café. Mientras oía los comentarios de los espectadores, me pareció que cada uno había visto un partido diferente. Entré y vi en cada costado de la cancha todas las camisetas de un mismo color sentadas alrededor de los entrenadores que, pizarra en mano, hablaban en un idioma inentendible. Borraban, dibujaban líneas, curvas, círculos, y todas las camisetas asentían silenciosas, como en una misa sagrada con un ritual incomprensible para los de afuera. Me senté, y de golpe me vino a la cabeza una pregunta: ¿No tendrá razón mi tía Eulolia que por primera vez ve un partido de Balonmano? Segundo tiempo Aprendido ya -aunque muy someramente- el reglamentos y algunas de las funciones de los personajes más importantes de este juego, pasé a explicarle el funcionamiento táctico del equipo. Como me acordaba que mi tío -ya muerto- era un entusiasta del estudio de las guerras napoleónicas, y mi tía lo escuchaba, aunque con cara aburrida, durante los almuerzos de los domingos, usé de este argumento para que a ella le resultaran los movimientos tácticos más comprensibles. -Mirá tía Eulolia: el equipo en ataque es igual que un ejército en batalla. El cerebro y comando de todos los movimientos del conjunto es el jugador del centro llamado armador. Éste debe tener en la cabeza todas las líneas, curvas, círculos, que el entrenador le marcó en el entretiempo; anticiparse en pensamiento a lo que se va a poner en práctica, y hacerlo con un rival que no se lo va a dejar hacer. ¡Ahí radica la verdadera dificultad del buen armador! En síntesis; generarle al rival la dificultad para defender su arco por medio de dos elementos: la ventaja en ganar espacios libres y la posesión y movimiento de la pelota; ¡varita mágica de todo este juego! Los dos jugadores que están a sus costados son los artilleros. Su función es tirar al arco desde lejos y hacer el gol. En caso que no puedan, abrir la defensa cerrada de sus oponentes, para que al no dejarlos tirar, dificultándoles el lanzamiento -evitando el ataque contundente de la artillería- comience el empleo táctico de las otras armas. Recuerda tía que un ejército sin artillería -según Napoleón- es un ejército muerto, y Napoleón era artillero. Pues bien, si no podemos usar por el momento la artillería, el comando táctico (armador del equipo) sabe que puede contar con dos fuerzas -sí funcionan eficientemente, son mortíferas y muy difíciles de doblegar- la caballería y la infantería? ¿Quiénes son?: los punteros y el circulador. La primera es un arma de gran precisión y velocidad. La segunda de fuerza y perseverancia. La caballería en los ejércitos antiguos atacaba por las alas. Sus virtudes: sorpresa, velocidad y precisión. La caballería no puede iniciar inmediatamente un ataque, le es muy costoso a todo el ejército organizarlo. Por lo cual, debe ser su primer o último recurso, entendiéndose por esto: el contraataque o la jugada armada. Al saber que no se puede volver sobre la marcha, la velocidad y precisión son sus virtudes, y siendo de pocas oportunidades en todo el partido y definitorias: la sorpresa. El caso contrario a éste es el de la infantería. Ésta se caracteriza por tomar la posición en el terreno; ya que en un espacio no puede haber dos cuerpos, el que gana el espacio tiene ganada la mitad de la batalla. El infante tiene por virtud la perseverancia. Obrero de la guerra. Es normal que no se lo tenga mucho en cuenta, pero cuando no está, o no hace lo que le corresponde, el equipo no tiene posiciones seguras en la batalla. Entonces este ejército se mueve al libre albedrío, contrasentido básico de la guerra, que debe ser siempre: ¡orden y disciplina! El circulador no tiene acceso demasiadas veces a la pelota, pero cuando las tiene, deben pasar sólo dos cosas: gol o penal. Y sino, trabaja en función del equipo, imposibilitando el movimiento de sus rivales ocasionales, creando escollos como: bloqueo, cortina y arrastre de marcadores; dando libertad de espacio al armador y artilleros. Un equipo en ataque tiene una columna vertebral constituida por: arquero, armador y circulador. Si entre ellos se comunican bien el equipo funciona, si se comunican mal, carecen de un arma elemental: las comunicaciones; y un ejército -según Napoleón- sin comunicaciones breves, claras y precisas, es un ejército ciego que se bate en retirada. - -¡Bien Eduardito!... No entendí nada, pero no importa. Seguí, seguí explicando que parece muy interesante. - -Ahora vamos a la defensa tía. El arco es la ciudad a defender. La línea de seis metros con los altos jugadores delante: la muralla. Recuerda tía, que aunque parezca ridículo, no gana un partido el equipo que hace más goles, sino al que le hacen menos goles.- -¿No me digas, en serio?... Ahora si que no entiendo nada. ¿Qué cosa no?- -En serio tía, en esto radica el valor de la defensa. La dificultad de los movimientos defensivos está en que un error es un gol en contra, y no cometerlo puede ser un gol a favor.- -¡Ah, ahora está muy claro! No puedo atacar sino defiendo bien porque no tengo la pelota.- -¡Tía sos un fenómeno! Sabes que ya entendés más que los que están acá desde... Dejá, no dije nada. Sigamos. Un principio básico que no sabía Napoleón, pero sí sabe todo entrenador, es que en Balonmano no hay ataque si no hay buena defensa, y el arquero es la mitad de todo movimiento defensivo.- -¿El arquero?... ¿Uno solo contra tantos? - -Si? Ahora podes entender porque se enoja con sus compañeros. La defensa puede ser cerrada o en cuña, más abierta, o como se dice, más agresiva. La primera permite un mayor empleo de la artillería enemiga, y la segunda un mayor empleo de la caballería y la infantería. Pero como todos los sistemas de defensa no son fijos sino muy móviles, se plantean en esta guerra de una hora de duración, muchos sistemas de defensa como de ataque, y a veces casi simultáneamente. El principio elemental de la defensa es: como no se tiene el control de la pelota, se debe tener el control del espacio, o en casos muy particulares el control personal del rival (marcación hombre a hombre). Date cuenta tía, que el movimiento de un jugador en el partido determina el movimiento de trece jugadores más, y viceversa. - -¡Qué bárbaro!... ?Todos para uno y uno para todos?. Como los Tres Mosqueteros.- -¡Cuarta reflexión inteligente tía! Ahora te podés dar cuenta del valor estratégico del juego, que lo maneja ese señor que desde el banco parece siempre enojado, pero no es así, porque toda la responsabilidad recae en él, y toda la confianza del equipo también. Él es el Napoleón del Balonmano, y acuérdate que el tío nos contaba que Napoleón, siempre pareciendo muy seguro y confiado antes de una batalla, sufría de intensos dolores por úlceras estomacales. Aparentaba tranquilidad, pero no estaba tranquilo. ?Porque la batalla ganada es mérito de los soldados de su ejército, y la batalla perdida es mérito del general.? Lo más interesante fue que después de toda esta explicación táctica del Balonmano, mi tía Eulolia se quedó pensando, y al rato llegó a la sabia conclusión de que: ?el deporte es una simulación de la guerra?. -¡Bien tía, una simulación!, con los recursos tácticos y estratégicos de una guerra, pero no es nunca una guerra, porque para jugar hay que vivir en paz. Sino, no jugamos, estamos usando el juego para hacer la guerra, y esto es lo único que siempre debiera estar prohibido hacer.- Sonó la chicharra del final del partido. Después de los saludos convencionales nos quedamos sentados en la tribuna mientras los demás espectadores se retiraban del estadio. Se fueron apagando las luces, el lugar que hacía unos instantes hervía en emoción, quedó en silencio. Salimos caminando para volver a casa y mi tía Eulolia me preguntó: ?¿Eduardito, el sábado que viene hay otro partido de Balonmano?, porque si comemos temprano podríamos venir a verlo, ¿verdad??.- Cuento premiado por la Confederación Sudamericana: ?Tías de jugadores de Balonmano? Comité de asesoramiento técnico-táctico-reglamentario. Potencia dirigencial que en breve tiempo copará la conducción política de todas las Federaciones de América del Sud? Así sea

Publicidades

Encuesta

¿Qué producto SH consumís más?
El sitio Web
El perfil de Facebook
El perfil de Twitter
El sitio Web y Facebook
El sitio Web y Twitter
Facebook y Twitter
Web, Facebook y Twitter
Votar

Ver resultados