SuperHandball Magazine en MLA
Sebastián Simonet 5/1/2019

“Quiero estar en Tokio con mis hermanos”

Enviar Artículoenviar artículo

Juan Manuel García

A días de empezar el Mundial, Sebastián Simonet charló en exclusiva con Superhandball. El central palpitó el torneo que se viene por delante y dejó en claro que el principal objetivo de este año es “llegar de la mejor manera a Lima”. Habló de su presente en Ademar de León, donde sueña con ganar un título, y reveló el último deseo que tiene con la celeste y blanca.
 
Allá a lo lejos, quedó su debut en un Mundial de mayores, con 22 años. Ese estreno, ante Eslovaquia, marcó el inicio de la carrera de Sebastián Simonet en los campeonatos del mundo. Diez años pasaron de aquel día, en el que el mayor de los 3 hermanos empezó a convertirse en una pieza indispensable del combinado albiceleste. Ya con 33 años y 2 hijas, el central del Ademar de León se prepara para jugar su sexta copa de manera ininterrumpida.
 
En una charla exclusiva con Superhandball, Seba palpitó lo que será una nueva competencia con la selección y cuáles son las expectativas del conjunto de Manolo Cadenas en el certamen. Sabe que, ante las bajas de su hermano Diego, Federico Pizarro y Pablo Vainstein, Argentina no llega con el mismo potencial, pero no se achica y apunta a clasificar a la segunda ronda. Además, remarcó que esta competencia “le puede servir a muchos jugadores que pensaron que quizás no iban a ir porque tenían a otros adelante y empezar a potenciar al grupo” de cara a lo que será el objetivo principal de este año: los Juegos Panamericanos Lima 2019.
 
Para el jugador del Ademar de León, el certamen de Perú será el último que juegue, ya que “sería demasiado otro ciclo olímpico” y sueña con coronar su carrera con la camiseta argentina, clasificando a Tokio 2020 y poder cumplir su sueño, de estar en la máxima cita deportiva con sus 2 hermanos. “En Río 2016 Diego no pudo estar y en Londrés 2012, Pablo todavía no estaba. Cerrar mi carrera con eso, sería pedir demasiado, pero es un sueño”, confesó.
 
- ¿Cómo están para el Mundial?
- Bien. Muchos con resaca de lo que es la liga, de un semestre muy duro. Sabemos que tenemos lesionados importantes, pero eso no quita que estemos metidos y sepamos a lo que vamos.
 
- No importa la carga de lo que fue todo el año…
- Todo suma, va sumando y es un desgaste muy grande. Tener un Mundial a mitad de temporada, es algo durísimo. Se tendría que cambiar, que sea un poco más adelante. Muchos de los jugadores vienen muy cansados y cuando vuelven a sus clubes tienen que seguir, no es que tienen unos días de vacaciones. Todo va sumando. Los partidos, los viajes, el venir acá, el querer estar un poco con la familia y no poder. Es el fin de año, no el fin de temporada. Uno va acumulando un montón de cosas. Además, este año, tuvimos los Juegos Sudamericanos y el Panamericano. Se hace un poco largo el año.
 
- ¿Es una de las cuestiones por las cuales Argentina siempre llega diezmado desde lo físico a este tipo de competencias?
- Sí. A veces es un poco más de coincidencia o casualidad que haya un par de lesionados. Esta vez se dieron muchos. Cada uno depende de cómo va en su club, la exigencia y la cantidad de partidos que uno va jugando durante el año. A medida que empezamos a tener más jugadores afuera, eso se fue incrementando porque la exigencia que tienen esos jugadores en Europa es mayor y el nivel de los entrenamientos les exige más y puede que se rompan.
 
- ¿Con qué expectativas llega Argentina a este Mundial?
- Tenemos que ir con los pies sobre la tierra. No podemos ser tan ilusos de creer que, con las lesiones que tenemos, vamos a tener el mismo potencial o ser igual de peligrosos sin ellos. También, creo que nuestros rivales serían muy naifs de su parte en darnos por muertos. Tenemos que ir pensando que puede ser un torneo donde le sirva a muchos jugadores que creían que no iban a ir por tener a otros adelante, sumarlos, de seguir sumando gente. Sabemos que es un grupo muy parejo. Como nos pasó en Francia, y donde uno puede terminar arriba o donde puede quedar, incluso, último. Tenemos que ir a jugar los partidos que hay que jugar para clasificar de la mejor manera.
 
- ¿No llega la mejor Selección que uno podía esperar?
- No, obvio. Que no estén 3 de los titulares en los últimos torneos, jode. Nos encantarían que estén Fede, el Colo y Diego, porque son jugadores claves para nosotros. Están hace muchos años y son piezas claves en el esquema de Manolo. Hay que adaptarse a eso, buscarle la mejor variante y potenciar a otros jugadores que, cuando Diego no estuvo en Groenlandia, lo supieron suplir de forma espectacular, como fue el caso de mi hermano Pablo, de Juli (Souto Cueto). También hay que buscar variantes en la derecha, porque no hay tantos zurdos. Seguramente, a más de un diestro nos toque jugar ahí.
 
- ¿Es una buena oportunidad para empezar a aceitar y acoplar gente al equipo buscando llegar de la mejor manera a Lima 2019?
- Sí. Sabemos que el objetivo del 2019 es Lima. Obviamente, sin dejar pasar un Mundial y la oportunidad de volver a hacer historia. Cada 4 años, como pasó en Suecia, Qatar y ahora tocaría este, hicimos lindas cosas. Entonces, es una oportunidad muy linda, sabiendo que vamos muy de punto. Con las lesiones que tenemos y el grupo tan parejo que hay, muchos no tienen las mismas expectativas que quizás tenían hace un par de meses cuando no estaban estas lesiones. Hay que luchar para sumar gente, para que los jóvenes o los que no estaban tan metidos en el plantel se vayan agregando y llegar de la mejor manera a julio, que es nuestro objetivo principal.
 
- ¿En el caso de los que vienen de la etapa con Dady, están con ganas de volver a hacer un buen Mundial y dejar atrás lo que pasó en Francia después de Rio 2016?
- Para nosotros, como grupo, como selección y porque era el fin del ciclo de Dady, fue una espina muy grande, un palo muy duro. Íbamos con muchas expectativas, con mucha ilusión.
 
- Eso más que nada después del buen papel que tuvieron en Río 2016…
- Veníamos de un buen año, estábamos todos enteros y se daba todo para hacer un gran Mundial. Fue una decepción muy grande para todos, pero creo que no tenemos que tomarlo como una revancha. Es algo completamente distinto, vamos con muchos jugadores distintos, un cuerpo técnico distinto. Tenemos que ir como si fuese un desafío nuevo, una batalla más. Tomarlo como eso y no pensar en sacarnos una espina o querer emparchar algo. Es algo nuevo, que se está dando, una oportunidad para muchos de empezar en esta selección y ver qué sale.
 
- ¿El nivel que tuvieron en el Panamericano los ilusiona con poder alcanzar la clasificación a la Main Round?
- Sí. Demostramos contra un gran equipo, como es Brasil, que tiene figuras internaciones, un equipazo, tuvimos un nivel muy bueno, con mucha intensidad defensiva y ofensiva. También, un mes atrás, habíamos mostrado muchas falencias en Bolivia. No eran las mejores condiciones en ese partido para evaluar un equipo de handball, pero tenemos que ser conscientes que, si no estamos al 100 por ciento, no solo nos van a ganar, sino que nos van a vapulear. Eso lo tenemos que saber. Si no estamos al 100 por ciento, puede pasar cualquier cosa. Si nosotros estamos muy metidos, podemos asustar a más de uno.
 
- La idea es encontrar un equilibrio entre lo que fue el nivel de Cochabamba y el nivel de Nuuk para tener una regularidad en el Mundial…
- Nos encantaría más que sea todo el torneo como fue en Nuuk. Es a lo que apuntamos, al orden táctico, al orden defensivo que hubo, la intensidad que supimos meterle en todos los partidos. Hasta en los partidos que fueron fáciles jugamos con la misma intensidad y los pasamos por arriba. Lo que queremos es repetir eso. Va a haber rivales de muchísima más jerarquía, pero lo hicimos ante un gran equipo como es Brasil y eso nos ilusiona, nos da pie a pensar que podemos hacerlo.
 
- ¿Una de las cosas buenas que pasó el último año es que aprendieron a jugar sin Diego Simonet?
- Sí. Todos fuimos a Nuuk con ese temor, de que no está Diego, qué íbamos hacer. Diego llegó a Cochabamba con el torneo ya empezado y contra Chile en las semifinales sufrió un golpe en la rodilla. No es fácil que tu figura y alguien tan carismático, tan importante en el grupo como es él, no esté. Ahora, tenemos que demostrar que sabemos jugar sin Diego, sin Fede y sin el Colo, que en la parte derecha del ataque eran dos armas letales. Veremos cómo se las ingenia Manolo para suplir tantas bajas.
 
- ¿Hoy qué significa Diego para el handball argentino?
- Es su principal figura. Además de hacer tantas como hicimos en la selección, a nivel clubes es el máximo exponente. Creo que, con el logro del año pasado, se convirtió en el mejor jugador de la historia del handball argentino. Muchos ayudamos a que el handball crezca, pero Eric (Gull) y él escribieron lo mejor del handball argentino. Ganar la Champions League era algo, hasta hace muy poco, totalmente impensado. Era un delirio para cualquiera, pensar que un argentino la iba a ganar. Diego hoy es la figura, además es muy carismático, se hace querer y es un tipo súper humilde, muy sacrificado y que labura mucho. Eso ayuda a que su figura y el handball argentino, quede bien parado en cada lugar que él va.
 
- ¿Después de toda la exigencia que tuvo el último año, el cuerpo le está pasando factura?
- Sí. Una lesión puede ser que venga por una casualidad o algo, pero cuando hay varias, el cuerpo te avisa. Es sabio. A nivel de exigencia que está expuesto él, en Montpellier, en la selección, va de la mano. Una rotura de 3 centímetros, que es una burrada, y que le pase ahora, en diciembre, algo quiere decir. Él venía de un mes y medio de estar parado, por lo que le había pasado en el pie, y lo mandaron a jugar al toque, 30 minutos seguidos y jugaban contra un equipo muy fuerte. Él quería ganar, entonces en un momento explotó. Es un calendario asesino. Lo que hicimos el año pasado, lo que se nos viene con el Mundial, Lima después, que no vamos a parar. Cuando termine Lima, sin darnos cuenta, vamos a estar en otra gira. No paramos. Es algo que hay que rever y los casos de tantas lesiones seguidas es un claro ejemplo.
 
- ¿Cómo el hermano mayor qué te genera verlo en el lugar que está?
- Mucho orgullo y mucha satisfacción. Ver que alguien, que se la jugó para estar ahí, que hizo el esfuerzo y aprovechó las oportunidades que tuvo de la mejor manera, ver que llega a ese lugar es un orgullo y una satisfacción total. Como hermano, mucho más que si fuese cualquier otro. No solo por ser mi hermano, sino porque viví con él, sufrí con él, festejamos muchas cosas juntos. Ver que se puede llegar, que se puede estar. No es un tipo de 2 metros, un armario, sino que es un pibe, que cuando empezó tampoco era el crack mundial desde infantiles, sino que, de a poquito fue mejorando, se fue superando y encontrando lugares donde lo supieron potenciar. Eso también es un poco de suerte o ir al lugar indicado, como fue Torrevieja en su momento, después hacer el paso a Francia y llegar a Montpellier.
 
- ¿Cómo hermano y hombre del handball quedó algo de bronca de que no le hayan dado el Olimpia de Oro?
- A todos nos hubiese gustado, más que nada porque fue un gran año para el handball. Lo de Diego no se va a repetir. Ganar la Champios y ser MVP, es irrepetible. Estar ahí, a ese nivel, un año en que no hubo grandes logros en el fútbol. En otros deportes si los hubo, Facundo Campazzo ganó la Euroliga de básquet con Real Madrid, también fue el mejor jugador de la liga española, Luciano De Cecco también consiguió grandes cosas en el vóley italiano. Lo de Diego, a nivel argentinos, no va a volver suceder de vuelta.
 
- ¿Qué análisis haces del grupo que le tocó a Argentina?
- Es un grupo parejo. Es muy difícil decir quién puede salir primero. Suecia va a tener partidos muy chivos para posicionarse ahí, aunque sea el candidato. Después, entre el tercer y quinto puesto hay 3 equipos, nosotros, Egipto y Qatar, que vamos a estar ahí, peleando con uñas y dientes, para terminar lo más arriba posible. Hungría va a estar un escalón por encima nuestro, pero no está tan claro. Espero no estar equivocándome con este análisis y decir que Angola puede sorprender a alguien. Esperemos que sea un partido en el que nos quedemos con los 2 puntos y después, pelear con los demás, para meternos en el tercer puesto.
 
- ¿El objetivo de Argentina es ganarle a Egipto, Angola y Qatar para meterse en la siguiente fase?
- Sí y no, en el sentido que queremos meternos en la siguiente fase, pero ganándole al que sea. Si nos toca perder con Angola, pero le ganamos a Suecia, Egipto y Hungría, bienvenido sea. Uno no elige el partido en el que puede salir a ganar. Vamos a tener que tirar la caña en todos los partidos y ver quién pica. No podemos darnos el lujo de elegir el partido. El de Angola vamos a tener que ganarlo, porque si perdés ese partido, te podés ir muy lastimado. Pero tenemos el primer partido con Hungría, tenemos que salir a pescar a ver si sale algo. Somos conscientes e ir con los pies sobre la tierra. Pero el objetivo es pasar.
 
- ¿Después de Suecia 2011 no hay más batacazos para el handball argentino? ¿Ya no es una sorpresa que se le pueda ganar a los europeos?
- No es una sorpresa tan rotunda, como pudo haber sido en ese momento. Después las seguimos dando. Empatamos con Dinamarca, le ganamos a Rusia y estuvimos ahí nomás de Polonia.
 
- Me refiero más que nada al Mundial en general que hizo Argentina en ese momento…
- Después estuvo el de Qatar, que llegamos a octavos, pero nos tocó Francia y no pudimos llegar más lejos. Hoy en día, todas las selecciones que juegan contra nosotros, nos tienen un respeto. Nos ganamos ese respeto. Queremos validarlo. No es solo que, por lo que hicimos hace un par de años, nos recuerden, sino que sigan teniendo miedo y sabiendo que Argentina, si se descuidan, les puede ganar.
 
- ¿Qué te genera haber sido parte de ese proceso en el que Argentina se ganó el respeto de los grandes?
- Es lindísimo. Haber ayudado a que el handball crezca, no solo con eso, sino con un montón de cosas más y formar parte de esa camada de jugadores que lo llevó a Juegos Olímpicos, a mundiales y demás torneos, es un orgullo. Como pasa con Diego, genera satisfacción de haber ayudado a que, a nivel internacional, Argentina sea reconocida. Haber logrado estar en 2 Juegos Olímpicos no es poca cosa.
 
- ¿Queda subir un escalón más para Argentina?
- Falta uno y nos gustaría que sean dos más. Nos gustaría estar en una semifinal de algún torneo importante, meter batacazos cuando hay que meternos. No supimos, cuando pasados a la segunda ronda, aprovechar esas oportunidades. Por inexperiencia, por nivel o por lo que sea, no llegamos y nos encantaría meternos en una segunda fase de grupos y estar luchando por las semifinales. Creo que es el sueño de todos. No te digo ser campeón, pero meterse en una lucha por medallas, nos encantaría. Eso ya son dos escalones más, no uno. Ojalá que algún día llegue.
 
- ¿A qué juega hoy Argentina con Manolo Cadenas al frente?
- Creo que el cambio defensivo fue el más notorio. Bajar a la 6-0 o una 5-1 con muchísima más salida, un poco más de contraataque en primera y segunda oleada, que eso lo tenemos que seguir trabajando y en la gira por Montpellier se trabajó muy bien, fue el cambio más notorio. En ataque hay un poco más de orden. Antes, con Dady, teníamos un poco más de libertad para abrir espacios y jugar el 1 vs 1, porque teníamos jugadores bastantes desequilibrantes. Hoy en día nos basamos más en sistemáticas. Lo más notorio, y a lo que jugamos, es a defender como animales e intentar correr lo máximo posible.
-
 ¿Fue difícil el cambio de un estilo a otro? ¿Costó adaptarse?
- Costó. A muchos nos costó. Sabíamos y conocíamos lo que iba a venir, porque sabíamos cómo trabajaba Manolo. No es fácil cuando el nivel de exigencia es tan algo. Él nos dice que llegamos a lo que pretendía y en Nuuk se vio todo eso.
 
- ¿En qué momento de tu carrera te llega este Mundial?
- Estoy mucho más cerca de retirarme, que de mis primeros años. Es un momento donde los viajes cuestan más, desprenderse de la familia, ahora que tengo 2 hijas, me es más difícil. Durante la temporada, cuando me toca hacer viajes por la Champions League, llego y me tengo que ir de nuevo. Ahora, porque acá está mi familia de vacaciones, están con sus abuelos y hay más manos. Es un momento de la carrera donde cada vez la exigencia es mayor, porque estoy en un club que exige mucho y con la selección ya no vamos a un Mundial de vacaciones o haber por cuánto perdemos con los europeos. El nivel de exigencia aumenta. Se hace difícil, pero estoy con muchas ganas de afrontar este Mundial, donde me va a tocar tener más protagonismo por las ausencias y ver cómo puedo responder a eso.
 
- ¿Empezás a disfrutar más estos momentos, sabiendo que ya no quedan muchos?
- Sí. A veces es un poco contradictorio. Cuando uno está tan cansado, dice “uh, me toca viajar otra vez”, pero una vez que estás ahí, decís: “no sé cuántos me quedan, si me un mundial o no me queda ninguno”. El Panamericano de Nuuk se hizo difícil por la ciudad, que era un desastre, aunque la organización estuvo muy bien. Uno trata de disfrutar con los compañeros de esos momentos, que después no van a estar. El vestuario, que es lo que uno más extraña cuando deja de jugar, trato de aprovecharlo y disfrutarlo. A mí siempre me costó eso de estar en un torneo, y si me está yendo mal, no disfruto ni de jugar al truco.
 
- ¿Estás mentalizado de que Lima puede ser esa última oportunidad de llegar a un Juego Olímpico?
- Sí, lo tengo muy claro. Mi ciclo olímpico a Tokio va a ser el último, no voy a jugar otro más. Sería demasiado. Es mi gran objetivo: llegar a Lima de la mejor manera y llegar a Tokio, que es lo que todos queremos.
 
- ¿Cómo vivís todo lo que te pasó y está pasando en Ademar?
- Muy bien. Estamos muy felices en Ademar. León es una ciudad preciosa. Es un club en donde, a medida que pasaron las temporadas, la exigencia fue más alta porque nos metimos enseguida en la Champions League. Es una ciudad difícil, en cuanto a nivel de exigencia. Se conoce, se habla y se vive mucho el handball. Cuando toca un mal partido o el equipo juega mal, no te chiflan, pero se escucha a la prensa de lo mal que está jugando el Ademar, o lo que sea. También, para las cosas buenas, es bueno eso. El 90 por ciento de las cosas que me pasaron en Ademar fueron buenas. Eso está genial porque la gente está con vos, con el equipo y, como dicen allá, lo llevan en andas. A veces, hubo partidos que los sacamos adelante por el público. Lo estoy disfrutando mucho. Haber caído, en este momento de mi carrera, en Ademar, fue precioso.
 
- Da la sensación de que, en la parte final de tu carrera, llega lo bueno. Después de Torrevieja, que siempre peleaba por mantener, en Ivry, que tenía los mismos objetivos, hoy el deporte te da la posibilidad de estar en un equipo que pelea y jugando Champios…
- No es que no me lo esperaba, pero pensé que me iba a retirar sin jugar la Champios League, siempre estando en un equipo de mitad de tabla, intentando no descender. Después de jugar los Juegos Olímpicos, mi sueño era jugar la Champios, que es la mejor competición de handball que hay. Se me dio. No fue casualidad, porque la luché, me entrené mucho e hice muy buenos años para estar en un equipo así. Se me dio, en Ademar, jugando con dos amigos, más que nada Fede (Vieyra), que es de toda la vida, y en una ciudad como León.
 
- ¿Cuántos años te quedan con Ademar?
- Tengo hasta junio de 2020, es decir un año y medio más.
 
- ¿Ya se habla de poder extender ese contrato?
-No, falta mucho. En España se habla, como mucho, con 6 meses de antelación. Queda un año y medio más. Cuando esté por terminar eso, veremos qué se da, que viene. Dependerá mucho de cómo pase este año y medio, si llegamos a Tokio o no, depende de muchos factores.
 
- Vas camino a los 33 años ¿cuánto más pensas que te queda en Europa?
- Como dije, dependerá mucho de lo que sale, de si el Ademar quiere que siga. Ahí estoy encantado, estoy muy feliz. Depende de eso. No me cambiaría de país, salvo que venga algo muy bueno. Me encantaría seguir en León, con las condiciones en las que estamos. Depende de cómo se dé este año y medio, de los objetivos con la selección. Si no clasificamos a Tokio puede ser un bajón importante para la cabeza.
 
- ¿Y después vas a volver a Ballester para cerrar?
- No sé si seguiría jugando después de dejar de hacerlo profesionalmente. Me lo tomo muy enserio. Si vuelvo a Argentina, tengo que empezar a trabajar, va a tocar algún día sentarme a trabajar. Si entreno y juego, me gusta hacerlo al 100 por ciento. No poder entrenar o llegar muerto al entrenamiento, debe ser muy duro. No sé si me gustaría tomármelo de esa manera.
 
- Creo que después de leer esto, Kogovsek no te va a dejar que tomes esa decisión…
- (Risas) Tengo muchos amigos que le encantaría y a mí también me gustaría jugar con ellos. Fue donde me críe, donde empecé y sería algo muy lindo.
 
- Jugaste la Champions, te tocó enfrentar a tu hermano en ese torneo, jugaste mundiales, dos Juegos Olímpicos ¿cumpliste todos tus sueños o te queda alguno más?
- Me gustaría levantar un título con el Ademar. Sería algo precioso. A nivel club, es lo que me queda. Sabemos lo difícil que es en España, estando el Barcelona y más como está este año. Con la selección, ir a un Juego Olímpico los 3 hermanos juntos, sería ideal. En el último, Diego no pudo estar, en el primero Pablo no estaba. Cerrar mi carrera con eso, sería pedir demasiado, lo sé. Pero, sería un sueño.
 
- Que sea en Tokio…
- Que sea en Tokio, con mis 2 hermanos al lado.

Publicidades

Encuesta

¿Qué producto SH consumís más?
El sitio Web
El perfil de Facebook
El perfil de Twitter
El sitio Web y Facebook
El sitio Web y Twitter
Facebook y Twitter
Web, Facebook y Twitter
Votar

Ver resultados