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opinión 25/3/2021

Handboleando la vida

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Javier Carrete

¿Se juega como se vive o se vive como se juega?

Creo que si pensamos cuanto tiempo ocupa el deporte en nuestras vidas para influirla o cuánto tiempo vivimos en nuestro andar secular para que ese comportamiento tenga identificación en nuestro juego, veremos claramente que todo lo vivido desde chicos, nuestro entorno, las enseñanzas, los contextos sociales, no pasan desapercibidos a la hora de jugar.

Las personalidades también serán claves en este crecimiento, hay quienes ante el mismo estimulo reaccionarán de maneras diametralmente opuestas. La situación que a un jugador le infla el pecho y le llena el cuerpo de adrenalina a otro lo paraliza a tal punto de no querer seguir adelante.

Es quizás este un campo psicológico que hoy no vamos a desandar. Tampoco soy yo un especialista en estas cuestiones como para ilustrarnos en este momento.

Pero siempre hay algo que podemos hacer, y hoy es tiempo de inculcar valores.

Ante la ansiedad, mansedumbre. Ante la locura, coherencia, Ante el “sálvese quien pueda”, primero los niños y los ancianos. No imagino el abandono del Titanic de forma ordenada y prolija, pero esto no es el Titanic, no es de vida o muerte, es tan solo Handball Amateur.

Podemos hablarles mucho a nuestros hijos y eso siempre es bienvenido. Pero más que escuchar, lo chicos observan, nos miden, nos toman de ejemplo y nos imitan. Ellos son un espejo que nos mira.

Se trazaron algunos lineamientos para poder jugar y entrenarse después de un año sin hacerlo, un año donde los más chicos no solo no tuvieron el estímulo físico sino tampoco el estímulo social que tanto le ponderamos al deporte: el compañerismo, el compromiso, las tareas en equipo y esa vuelta estuvo buenísima.

Las reglas son iguales para todos y querer mediar a los otros con una vara y a los nuestros con otra es algo que por menos es incorrecto y no estaría transmitiendo un valor ponderable a los más chicos.

"Papa, no puede entrar nadie a ver el partido”.

“Mira, yo voy a entrar porque me la pase cobrando entrada el ultimo y voy a entrar.”

“Mami, hoy la madre nos dijo que una compañera tiene covid y que nos quedemos en casa”.

“Boa, sino podes ir al cole te llevo al club”.

“Pero porque no me reprograman el partido, me discriminan porque tengo Covid”.

“Imagino que será por Pandemia Mundial, Protocolos, familias haciendo malabares con la logística de los chicos y la economía, tratando además de no contagiarse para cuidar a sus abuelos contra un partido de handball reprogramado para jugar un martes a la tardecita a 30km de su casa en un torneo totalmente amistoso de categorías que normalmente no sumarian puntos”

De estas anécdotas todos conocemos una, más o menos cercana. Es que quizás el sentido común no se al más común de los sentidos. Quizás el ventajismo, la revancha y la venganza hoy no tengan lugar, el enemigo no es el otro, el enemigo hoy es invisible.

“Seria todo un detalle, todo un síntoma” dice Serrat que los medios de comunicación de todos los ámbitos e instituciones sumemos a la paz handbolera. Ya habrá tiempo de construir otro barco de lujo.

Crétido foto: Das Handball

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